(1) Dep. Fut. Int: El juguete se rompe: Inicios de humo:
Resulta curioso como con el paso del tiempo, tampoco mucho, los ciclos del fútbol son cada vez más cortos, uno se da cuenta que éste (el tiempo) pone a cada uno en su sitio en esto del fútbol profesional. Si “La era Galáctica” pasó a la historia con más pena que gloria y con una resaca que aún dura (ni el peor de los vinos), la “Era Gallactic” de Abramovich está más que sentenciada… Sín llegar a interpretar ni juzgar, yo sólo voy a contar lo que ha pasado desde el 2003 que “el magnate” comprase el club de fútbol Chelsea por 275 millones de dólares.
Tiene tan sólo 36 años (en 2003) y posee el 80% de la mayor petrolera rusa, el 50% de la principal compañía de aluminio y una cuarta parte de la aerolínea Aeroflot de rusia, es decir un patrimonio superior a 23.000 millones de euros. Total que un buen día decide comprarse un “juguete” llamado Chelsea. Un equipo de fútbol afincado en la zona rica de Londres bautizada como “Chelsea Village”, un complejo comercial muy amplio donde los Armani y compañía tienen sitio. Compra al equipo pero no a sus aficionados, algo que le va a pasar factura como ya le ha pasado a Pitterman en Santander o Álava o de otra manera a Florentino Pérez (de otra manera porque el Madrid no es Sociedad Anónima).
El problema radica en que el buen hombre de Abramovich se hace con el club pero no sabe hablar inglés y menos aún de fútbol. No hay más que ver los fichajes que hizo el primer año asesorado por Ranieri (un portero italiano Ambrosio que ha hecho carrera…. en casa a la hora de comerse la pasta, Jurgen Macho, gran defensa austriaco que dejó a la defensa austriaca imbatida en el último mundial ganado por Austria, Wayne Bridge también defensa indiscutible para Ericsson en los últimos años… sin comentarios, y luego a Damian Duff, este si, jugador respetable.
Después de esta gran política de fichajes que a pesar de su pésima calidad, dicho sea de paso a golpe de talonario dado los precios de estos, Ranieri se marcha porque él no quería ser “títere de un circo, o dicho de otra forma: un payaso”. Y en efecto, lo del Chelsea con el paso del tiempo se ha convertido en un circo. Ranieri se marcha dejando al equipo segundo detrás de un Arsenal intratable en la 2003/2004 y un fútbol tacaño, como todos equipos de Ranieri, pero segundo.
Lo que no sabían los seguidores del Chelsea es de la manera brutal que se había o se iba a agredir la idiosincrasia de un club inglés que, lejos de ser un club muy galardonado, sólo había ganado un título de liga (1955/1956) hasta la llegada de Mourinho, si tenía tradición de ser un club centenario de la Premier, de ser un equipo guerrillero como lo son todos los ingleses y de tener alguna tradición europea (1970/1971; 1997/1998 campeón de la Recopa Europea, la última con aquel golazo de Zola al Stuttgart por la escuadra a pesar de salir de suplente por decisión discutible del entrenador-jugador Gianluca Vialli; y la siguiente Supercopa europea en 1998) pasaría a ser un muñeco de la mano de dos tiranos que están haciendo mucho daño al fútbol en los últimos años, y más que al fútbol a esos aficionados londinenses que no tienen culpa de nada.
Así que, como todo hombre manipulador y con dotes dictatoriales, que se han puesto en duda hasta en su vida personal, necesitaba a “su mano derecha” para darle al interruptor del juguete para que este funcionase. Esa pistola del Scalextric que la aprietas y los coches se mueven, o ese mando a distancia de la Playstation que vibra cuando matas a los “malos” de un videojuego o te chocas en un juego de Formula-1. El más predispuesto era por aquel verano del 2004 un tal Mourinho, que venía de ser interprete de Sr. Bobby Robson en el Sporting de Lisboa y Barça, y más tarde de Van Gaal también en el Barcelona) y de entrenar al Benfica y Oporto siendo campeón de Liga dos veces, una de UEFA y otra de Champions. La pregunta es la siguiente; qué fichaba el ruso? Un interprete o un entrenador?
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