viernes, 6 de abril de 2007

(4) Dep. Fut. Int: "Maradona, por qué fuiste tan bueno?"(Parte I)

Yo tengo 27 años y soy aficionado de fútbol, y lo primero que recuerdo vagamente es la Eurocopa del 84 con aquellos goles de Maceda en cuartos ante Alemania (min. 90) y en semifinales ante Dinamarca que nos daría la posibilidad de jugar la final contra Francia vía penaltis… de la final tampoco recuerdo mucho... perdimos por supuesto, con goles de Platini-Arconada y de Bellone. También recuerdo el esperpento de Heysel en la final de la Copa de Europa entre Juventus y Liverpool en 1985 con aquel gol de Platini de penalti en un partido que jamás debió jugarse. Después recuerdo el mundial de México, y eso es como decir Maradona. Y digo esto porque yo soy un fanático del fútbol gracias a Maradona. Este personaje hizo que me sentase a ver los partidos de España en aquel mundial, ver a Butragueño en Queretaro de madrugada… y disfrutar del fútbol con un pibe que no era de mí país, pero qué más me daba, me quedé enganchado desde entonces. Todo lo que hizo contra Corea del Sur, Italia, Uruguay, Inglaterra, Bélgica o Alemania en la final aunque no marcase gol, fue grandioso y por desgracia irrepetible. Fue gracias a Maradona que yo me aficioné al fútbol y ahora soy aficionado a este deporte gracias a él.

Si se mira con algo de perspectiva, la vida futbolística de Maradona ha sido como su vida personal, desordenada. Desde el Argentinos Juniors en 1976 pasando por Boca (1981-83) llegó a Barcelona en el verano de 1983. Luego Nápoles (84-91), Sevilla (1992-1993) y vuelta al campeonato argentino con Newell´s y Boca tres campeonatos más hasta 1997.

Hasta aquí todo bien. Debido a mí edad debo reconocer que de las primeras cosas que recuerdo del fútbol es lo que he dicho antes, es sobre todo a Maradona, pero sería pasado un tiempo que me daría cuenta de la grandeza futbolística del pibe.

Maradona hizo lo que nadie pudo y creo que jamás podrá hacer nadie en un campo de fútbol. Desde irse de todos los ingleses, hacer el mejor gol, para mí contra Bélgica, en el mundial del 86… hasta meter un gol con una mano. Sin olvidar que hizo campeón a la selección Argentina, un equipo que tenía una intendencia discreta y que desde luego no era el favorito. También dejó destellos en el Barcelona que, aunque breves, se le sigue recordando como el mejor (que hubiese sido de la “Quinta del Buitre” si Goicoetxea no le hubiese roto antes de su pase al Nápoles? Esta creo que es una buena pregunta).

Llevó al Nápoles a los altares consiguiendo el Scudetto en el 87 y 90 haciendo una dupla inolvidable con Careca. El Nápoles hizo un paréntesis histórico para hospedar “Al Mejor”, durante siete temporadas. Qué suerte la de los tifosi del Nápoles que también le vieron ganar una Copa de la UEFA en 1989 al ganar al Stuttgart por 2-1 y encima marcando él un gol en la final.

También consiguió codearse con el Milan de Sacchi, con Galli, Tassoti, Baressi, Costacurta, Maldini, Rijkaard, Ancelotti, Donadoni, Evani, Gullit y Van Basten… sin duda el mejor equipo de los 80… Todo eso consiguió Maradona en el Calcio. A base de juego, goles y asistencias (los biznietos de Careca comerán gracias a aquellas temporadas junto a Maradona), también tuvo que recibir muchas patadas, muchas, pero que muchas, pero afortunadamente ninguna tan acertada como la de Goico. Y es que eso es lo que le hace ser el más grande, que en el campeonato más hostil (igual ahora ya no lo es) y del Cattenaccio, él supo tener la llave de este “candado” de Liga, y vaya si lo hizo. Nos maravilló.

A partir de ahí todo fue un desorden total a nivel clubes, si bien nos dejó a nivel selección algún destello como el gran mundial que hizo Argentina en Italia 90. Allí, una mediocre Argentina se colaba por “los pelos” en la segunda fase (fue tercera de su grupo), y contra Brasil en octavos hizo la mejor jugada del mundial más tacaño de la historia del fútbol (comprensible si hablamos de Italia 90), después de una magistral jugada personal le regaló el gol de la victoria a Caniggia, la favorita se quedaba fuera. Luego se arrastró hasta la final empatando en cuartos y semifinales (contra Yugoslavia e Italia) pasando por penaltis (gracias al monumental portero Sergio Goycochea). En semifinales ganó y empezó su divorcio con la afición italiana cuando les llamó a modo de grito “hijos de puta” mientras abucheaban el himno argentino. En la final Alemania les ganaría por 1-0 con gol de Brehme de penalti.

Luego llegarían sus sucesivos positivos por diferentes sustancias en 1991 (Nápoles), 1994 (Mundial de Estados Unidos) y 1997(Campeonato Argentino con Boca). Sin duda alguna Maradona como futbolista se acabó en aquel Mundial de Italia. Luego nos obsequió con cositas que como ya he dicho antes, sólo él puede hacer. Su paso por el Sevilla, Newell´s y Boca serían sólo el preámbulo del desquiciamiento personal al que ha llegado el pibe.

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