martes, 29 de mayo de 2007

(9) Dep. Bal. Int. NBA: De Jordan a Lebron, pasando por Kobe (Parte I: “Air Jordan”)

Lo bueno del baloncesto es que suele ganar siempre el mejor. Sí, a diferencia de otros deportes un equipo que hace los deberes bien a lo largo de un partido casi siempre (99,9 % de las veces) suele ser el vencedor al final del partido. Eso son números.

Pero hablando de jugadores, no hay parámetros que “Silogismicen” quien es el mejor. Todos hablan de Jordan como el mejor, pero y Chamberlain, Bird, Magic, Isiah Thomas, Kareem Abdul-Jabbar, Nate Archibald, Bob Cousy, Julius Erving, Pete Maravich, Shaquille O'Neal, Bill Russell, Bill Walton, Jerry West, Hakeem Olajuwon … y tantos otros que levantaron un estadio entero al ganar algún anillo o que, muchos años más tarde, fueron tan buenos que hicieron que sigamos hablando de ellos como los mejores. Así que, por qué no? Son también los mejores.

De ahí que hablar de Jordan como el mejor es subjetivo, cada cual piensa lo que quiere y eso da que hablar en tertulias con los amigos. Yo por ejemplo pienso que a lo mejor ha sido el más determinante, pero no el mejor baloncestista como tal. Hay hasta números que avalarían esta teoría. Pero como ya he dicho antes son sólo eso, números.

Hoy en día ya no disfrutamos del “Dios disfrazado de baloncesto”, como dijo Larry Bird al recibir 63 puntos del toro número 23 en el Boston Garden (Play Off 1986). Hoy en día tenemos a dos jugadores que son portentos de la naturaleza física y con un talento baloncestístico innato a los que tanto la prensa como su baloncesto nos recuerdan al bueno de Jordan. Se trata de Lebron James y Kobe Bryant. Hablemos de estos tres fenómenos a los que quieren comparar, pero que para mí son diferentes.

Jordan, como ya he dicho antes demostró ser un portento, pero sobre todo determinante. “Air” mide 1,98 centímetros y pesa (o pesaba en su época en activo) 97 kilos. Y digo esto porque su ligereza le permitía ser esquivo con los rivales, meterse por dónde nadie podía y tener una agilidad increíble. También disfrutaba de una velocidad que le permitía ser el más rápido que con un gran salto, le daba unas grandes alternativas mientras se suspendía en el aire (si si, este saltaba y se echaba unas “siestecillas” cuando estaba en el aire, sus 97 kilos se lo permitían). Esta ligereza también podía suponer un “problema” a la hora de postear al contrario, esta falta de kilos veía su juego limitado a una suspensión alejándose de la canasta y contrario, él la metía casi siempre pero no dejaba de ser un “handicap” en su juego. Lo bueno de Jordan para los Bulls es que en esos uno para uno solía ser ganador a pesar de lo previsible de su juego.
Por otro lado, Jordan no era un grandísimo tirador, sus porcentajes de tiro eran discretos, tanto en temporada regular como en play-off. Eso limitaba bastante su juego a penetraciones imposibles que le llevaban a realizar canastas imposibles o la línea de tiros libres donde, además de ser imparable, engordaba sus estadísticas.


Lo que tenía este jugador que desde luego aún no han demostrado los “otros dos” es que cuando tenía que estar estaba como lo demuestran sus 6 MVP en las finales ganadas por Chicago del 91 al 93 y del 96 al 98 (ante Lakers, Portland, Phoenix, Seattle y Utah por dos veces). En esos momentos podía ser el mejor defensor, el mejor tirador, en definitiva podía ser el mejor. Pero para mí no era el mejor, pero si el JUGADOR MÁS DETERMINANTE DE LA HISTORIA hasta el momento, que no es poco.

No hay comentarios.: