viernes, 25 de mayo de 2007

(8) Dep. Fut. Int: El CAPITÁN...EL "3"




Mirarán su palmarés, impresionante (Palmarés y Ficha técnica). O su longevidad y fidelidad a un club, casi únicas en el fútbol del siglo XXI. Elaborarán la lista de todos los compañeros ilustres, o de rivales históricos. Lógicamente no faltará ninguno de los grandes de las últimas dos décadas.
Mirarán su vida fuera de los terrenos, tranquila, ordenada, serena, llena de proyectos interesantes, como el de ser embajador de UNICEF. Casi "demasiado" tranquila.

Algunos, menos, se quejarán, "en nombre del fútbol", de que un jugador de fútbol de tal envergadura no haya nunca recibido galardones individuales de renombre. Y con razón, a mi entender. Y lo compararán con !Cary Grant!, otro grande sin premios.

Así que cuando uno se plantea "homenajear" (otra vez más) al gran señor de este deporte que es Paolo MALDINI no sabe muy bien qué aportar a todo esto.
Se me ocurre mirar mi camiseta del Milan, con el tres a la espalda, un tres dorado, con la que juego a veces a fútbol sala, en una especie de ceremonia de sacrilegio de una prenda tan preciada.
Se me ocurre recordar que en mis veinte años de cultura radiofónica, deportiva, política y social, en los que he escuchado miles y miles de horas de radio, sólo una vez descolgué el teléfono, una sola. Y fue para reclamar en la antena de un programa escuchado por millón y medio de personas, de forma extremadamente poco hábil ("por insistencia", que fea expresión, que los nervios pusieron en mis labios casi sin querer) el famoso Balón de Oro que nunca ha logrado.
Se me ocurre, con cierta vergüenza, reconocer que hasta hace no tanto tiempo, apenas algunos años, no supe que, en realidad, Maldini es diestro. Y luego me pregunto en qué esto último puede ser un homenaje. Lo es.

Paolo Maldini debutó con su equipo en enero de 1985 contra el Udinese. Suplente a sus 16 años, sustituyenó a Sergio Battistini (cuya relevancia histórica quedará reducida a este momento) en el lateral izquierdo de la defensa milanista. Sólo jugó ese partido en dicha temporada, el de su debut rossonero.
Ya la siguiente temporada jugaría 27 partidos, demostrando una madurez mental impropia de su edad. Lo que sigue es una carrera plena de coherencia, calidad futbolística, elegancia, constancia y decenas de triunfos en todas las competiciones, a excepción de la Copa del Mundo y la Eurocopa con su selección. Por supuesto una carrera apoyada en unas cualidades físicas innatas portentosas, fuera de lo común, que le han permitido llevarla hasta los límites de la cuarentena manteniendo un nivel de rendimiento alto incluso hacia el final.

Quizá el éxito profesional y personal de Paolo haya que buscarlo en su entorno familiar. Quizá no, seguro. Hijo de un ex-jugador mítico de la Italia de los años 60, Cesare, nunca aprovechó este hecho apra progresar más rápido de lo que a su talento correspondía. Quemó etapas de forma rápida pero coherente, prematura quizá, pero siempre con el respeto, la seriedad y el sacrificio diario en los entrenamientos como norma. Contaba Paulo Futre, ex-jugador atlético que pasó fugazmente por el club milanista, que lo que más le había impresionado de esta corta experiencia había sido la entrega diaria de Maldini y Baresi en los entrenamientos. "Lo habían ganado todo", decía, "pero parecían dos juveniles ganándose el puesto en cada entrenamiento".
Cesare Maldini pues fue desde el principio un consejero ideal, conocedor de los riesgos de la vida de un futbolista de alto nivel, de los altibajos que una carrera deportiva puede tener, pero también de la necesidad de autonomía que un "hijo de futbolista" puede tener para poder desarrollar su potencial con libertad. Decía pues Cesare "Yo me di cuenta enseguida de que iba a ser un gran futbolista, pero me quedé callado porque no quería crearle problemas de enchufes y esas cosas." Como seleccionador sub-21 lo hizo debutar, aun siendo consciente de que por su juventud podría acusar la presión de ser el "hijo del entrenador". Durante el viaje a este primer partido, Cesare evoca una conversación con su hijo : "Recuerdo que hicimos el viaje juntos hacia Coverciano [sitio de la concentración] y antes de que llegáramos le dije 'Hijo, ya verás que ahora la gente y los periodistas no pararán de hablar de tu convocatoria'. Y él me contestó: 'Tu no te preocupes, yo me apañaré sólo'" Su padre pues, su familia, el hecho de jugar en su ciudad natal y no acusar por lo tanto los problemas de adaptación a un entorno nuevo, todo ello contribuyó a que su carrera arrancase de forma rápida pero controlada, siempre apoyado, pero no presionado. También, para qué negarlo, el hecho de llegar a un Milan en plena reconstrucción tras su descenso administrativo a la serie B en el año 1981. Estaba pues el Milan recuperando la notoriedad perdida, a mediados de los ochenta, sin títulos que llevarse a la boca, caundo Paolo debutó. Llegó después la "armada holandesa" que terminó de completar el que sería el penúltimo "equipo revolucionario" del fútbol moderno, antes del "Dream Team" de Cruyff...al que por cierto también ganó una Copa de Europa.



Maldini ganó su quinta copa de Europa, el 23 de mayo de 2007. Jugó bastante "mal" (para lo que es su nivel claro), algunos detalles incluso dejaron entrever un cierto declive físico. Pero dio igual. Levantó la Copa, como si fuera la primera, con la sonrisa y la ilusión del joven que debutó, allá por el mes de enero de 1985, sustituyendo a Sergio Battistini, aquel ilustre, ilustrísimo, desconocido.

Continuará...

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